PARTE DOS DEL RELATO
Los recien llegados logran ubicarse en la pension y advierten a Germán que no salga de su habitacion, excepto en caso de extrema necesidad y aún así que hable antes con alguno de ellos.
Ya en su cuartucho los espias (o seudospolicias ? ), instalan numereosos sitemas de comunicación y desde su habitación monitorean toda la pensión, en tanto que en los pasillos colocan microcámaras. Ayudada por un bastón una anciana se acerca a ellos mientras están colocando las cámaras, la mujer pregunta que están haciendo y uno les responde que están confirmando si hay o no goteras y que lo mejor es que se vaya a su habitación. La viejita gira sobre su pasos de mala gana y farfulla que ya en estos tiempos no se puede ni dar un paseítos por los pasillos para hacer la digestión despues de la cena.
Al día siguiente mientras desayunan algunos huéspedes hablan animosamente mientras que otros miran absortos escuchando el acento idiomático de sus vecinos.
Se acerca a Germán el jefe del grupo policial, pide un café negro y por lo bajo le sugiere que no hable a nadie de la situación en que se halla la pensión, a menos que quiera producir una verdadera estampida humana.
Un reportero de Australia desdee su mesa vocifera que su café está intomable, que está muy cargado, a lo que germán responde aún mas fuerte ; " australiano mariconazo ", palabras que son seguidas por una risotada de todos aquellos que hablan español.
Desde una de las habitaciones se oyen voces de hombres, como si estuvieran diseñando un plan.
Aparentmente no se ponen de acuerdo de las posiciones que deben tomar cuando tengan que actuar, finalmente deciden trocarlas, mientras, uma voz de mujer asegura que ella irá en la cuatro por cuatro para asegurar la operación...